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¿Cuál es la primera estilográfica de la historia?

Desde la antigüedad, el hombre ha tratado de transmitir el saber a través de la escritura, y para ello ha usado soportes como el barro, la piedra, el papiro o el papel, así como instrumentos para grabar o dibujar las palabras en dichos elementos.

Piedra de Rosetta (196 a.C.), ejemplo de escritura sobre piedra (grabado de principios del siglo XX):

Los precedentes de la pluma estilográfica los encontramos en el cálamo y en las plumas de ganso o de oca. De hecho, el uso de estas últimas estuvo extendido hasta entrado el siglo XIX. Pero las plumas de ganso no eran del todo prácticas, ya que además de exigir cierta pericia presentaban dos grandes problemas: en primer lugar, la punta se gastaba de forma rápida y se tenía que ir afilando y cortando; en segundo lugar, había que mojar la punta en el tintero a medida que se iba escribiendo, lo que lo hacía un sistema lento y engorroso. Y fue precisamente el intento de superación de estos problemas (es decir, encontrar una punta más durable y un sistema de almacenamiento de tinta) lo que llevó a la creación de la pluma estilográfica.

Las plumas de ganso fueron utilizadas en el Antiguo Egipto como instrumento de escritura. El la foto, fresco egipcio conocido como “Ocas de Meidum” (2.600 a.C.).

Como hemos visto, los elementos básicos de una estilográfica son el plumín metálico y el depósito de tinta en el interior del mango. En cuanto a los plumines, éstos se empezaron a fabricar de manera industrial a lo largo del siglo XIX, y rápidamente sustituyeron el uso de las plumas de ganso. En la década de 1840 se incorporó una aleación de iridio a la punta de las plumillas, lo que hizo que éstas mucho más duraderas.

En la foto, diferentes plumillas metálicas.

No obstante, encontrar depósitos de tinta fiables no fue tan sencillo, y éstos no aparecieron hasta finales del siglo XIX. Hasta ese momento los instrumentos de escritura eran más bien artesanales, poco prácticos y más bien inaccesibles al público en general. Se hicieron numerosos intentos de crear estilográficas prácticas, con escasos resultados prácticos.

Primeros intentos de crear una pluma estilográfica con depósito de tinta: en la foto, patente de W. Hunt, de 1847.

La primera estilográfica que puede considerarse como tal, es decir, práctica, segura y al alcance del público en general, surge en el año 1884 con el invento de Lewis Edson Waterman.

Fotografía de L.E. Waterman:

Según la bibliografía especializada, Waterman era un vendedor de seguros que perdió un contrato importante por culpa del mal funcionamiento de su instrumento de escritura, ya que manchó de tinta el documento y fue imposible su firma. Esto le llevó a investigar sistemas carga fiables, y a crear la “primera” estilográfica de la historia. Su sistema, basado en la capilaridad, consistió en hacer unas ranuras a lo largo del alimentador, que permitían un flujo de tinta regular. Waterman también fundó la compañía que lleva su nombre, y que actualmente sigue siendo una de las más importantes del sector.

Patente de Waterman de 12 de febrero de 1884, que podemos considerar como la de la primera estilográfica funcional de la historia:

Patente de Waterman de 4 de noviembre de 1884:

El invento de Waterman fue un éxito rotundo, y fue rápidamente adoptado por el resto de fabricantes. A partir de ese momento, la pluma estilográfica alzó el vuelo para escribir su paso por la historia en letras de oro.

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